ECONOMÍA Y CULTURA EN LA HISTORIA DE COLOMBIA
ECONOMÍA Y CULTURA EN LA HISTORIA DE COLOMBIA
Luis Eduardo Nieto Arteta
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He querido contribuir con esta obra a la definición de una nueva interpretación de los hechos de la historia colombiana. Actualmente la ciencia histórica sufre en nuestra nación una muy grave crisis. Es evidente la triste penuria intelectual que aqueja a las investigaciones históricas. Se limitan ellas a la reproducción de unas cuantas afirmaciones triviales que no permitirían desentrañar la índole auténtica y exacta del fluir incesante de la historia nacional.
El autor del presente ensayo se atreve a asegurar que considera que ha escrito, más o menos desacertadamente, una obra original. Original no por la originalidad misma, sino por el contenido, el cual, por lo demás, se encuentra en ligero esbozo en los sociólogos y economistas colombianos del siglo pasado. Justamente se ha intentado establecer un vínculo de muy estrecha continuidad intelectual con los autores nacionales ya mencionados. En esa forma la obra no aparecerá como una pura creación del autor, sino como una superación y continuación de las investigaciones históricas admirables y profundas que realizaron Miguel Samper, Rafael Núñez, José María Samper, Antonio Nariño, Salvador Camacho Roldán, Aníbal Galindo. A ellos les debo las tendencias centrales en las cuales se inspira este ensayo.
Son varias las direcciones intelectuales que lo informan. Se ha perseguido siempre la captura de la pura y descarnada realidad histórica. No se ha intentado desconocerla, ni adulterarla, ni eliminarla. Se la ha aceptado tal como ella se presenta: contradictoria y diversa, compleja y distinta. Todo hecho histórico es una individualidad. No se ha realizado, pues, una sistematización de los hechos históricos. Se les ha comprendido intuitivamente. Además, y aun explicando el proceso objetivo y condicionado en virtud del cual los hechos históricos se han realizado y adquirido consistencia social, se ha deseado aprehender la significación intencional de los mismos. Toda realidad cultural, y la historia es un conjunto de realidades culturales, se distingue por un sentido y significación especiales. Todo hecho histórico responde a un proceso inevitable, pero en él se insertan valores y significaciones intemporales e inespaciales.
Creo, por consiguiente, que he superado la interpretación positivista de la historia colombiana. Tal es la limitación que agobia a las investigaciones realizadas por los autores a que antes me he referido: hicieron de las realidades por ellos analizadas y descritas, limpias y nudas realidades materiales. Tan sólo en Rafael Núñez se asiste a una eliminación de la interpretación positivista. En los hombres de la Regeneración también presenciamos el mismo espectáculo cultural: superación del positivismo. Se conservan las adquisiciones irrevocables que él representa, y se destruyen sus limitaciones. En toda superación se abandona lo limitado y se conservan lo imperecedero y lo intemporal.
Definidas en esta obra las condiciones generales de una determinada interpretación de los hechos de la historia colombiana, será posible en ensayos posteriores, realizar un análisis de la cultura nacional en el cual ella aparezca como desligada subjetivamente de los supuestos históricos que la produjeron. Se podrá asumir esa actitud porque en Economía y cultura en la historia de Colombia se ha ubicado a la cultura dentro de los hechos que la ocasionaron, y la ocasionan. Será posible en tal virtud, presentar en nuevas obras a la cultura como un cuerpo inhistórico y hacer de ella una exhaustiva explicación formal. Se prescindirá o se podrá prescindir de colocarla o situarla dentro de la historia, porque ya se la ha ubicado socialmente.
En el ensayo que hoy ofrezco a la benévola consideración del acucioso lector colombiano y americano, he acentuado la descripción de la realidad económica y de la realidad social. En obras posteriores se analizarán con muy especial hincapié la realidad política y la realidad cultural.
Si Economía y cultura en la historia de Colombia contribuyere a suscitar la elaboración de ensayos semejantes, yo estimaría ese hecho como el más noble homenaje a los autores colombianos en los cuales me he inspirado. No se olvidaría así una muy valiosa tradición intelectual, que fue honra y prez de la inteligencia nacional en una época en que la vida histórica fue lucha constante, decisión permanente, crisis incesante y renacimiento creador.
